Con pies cansados y el alma rota,
Lo único que anhelaba era acurrucarme a tu lado.
Pero ví que a mi lado sólo estaba la pared fría,
Y que no había nadie que me tendiera la mano.
Nunca quise que resolvieras mis problemas,
Ni que repararas mi vida.
Sólo quería que me abrazaras sin juzgarme,
Sin recriminarme,
Sin herirme.
Sólo quería que me escucharas...
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