sábado, 9 de julio de 2016

La soledad

Hoy me cuentas que te sientes solo, que no sabes por qué o para qué estás peleando, que la soledad causa estragos en tí.

Ahora, yo no sé cómo tomar eso. ¿Estás lanzándome una indirecta? ¿La soledad es debido a mí? ¿Es mi culpa por haberme ido?

Yo me siento sola, no a ratos... yo me siento, estoy sola siempre.

He estado sola siempre. Y no me refiero a tener a alguien físicamente junto a mí; me refiero a sentir que no hay nadie a quién compartirle lo que me atormenta, lo que me entristece, lo que me motiva, lo que me aterra. No hay nadie en quién confiar.

Aún recuerdo la primera vez que lo sentí... ese hormigueo en las manos, ese dolor en el pecho, ese nudo en la garganta, la sensación de no poder respirar. Era muy chica... creo que no tenía ni 7 años.

Recuerdo... recuerdo llorar sin emitir un sólo ruido. Aún hoy, y muchas veces me gustaría gritar hasta que no hubiera aire en mí. Pero el dolor en el pecho, ese vacío que todo lo engulle, es eso lo que no me deja emitir sonido. Que alguien me oiga.

He soñado con cómo me gustaría que fuera mi vida. Pero soy yo misma el ancla que me impide moverme de este pequeño espacio donde habito.

Me hablas de soledad... créeme, sé muy bien lo que es la soledad.

Nunca me oirás decirlo, nunca te hablaré de ello. Nunca.

No voy a comparar sentimientos. Pero no puedo cargar con tu soledad y con la mía a cuestas. Ya no tengo fuerzas de cargar la mía. No puedo cargar la tuya.

No sé que hacer.

Quiero morir. Quiero dejar de sentirme así... quisiera saber lo que se siente ser ligero, arriesgado, atrevido, determinado, desafiante, empoderado.

Quisiera...

No hay comentarios:

Publicar un comentario