Me sucede una cosa similar a lo que pasaba en la película de El Aro: sólo los que copiaban y pasaban el 'video maldito' se salvaban...
Bueno, yo no voy a salvar a nadie, ni nadie va a salvarme a mi. Yo sola debo salvarme.
Esta 'carta' que a continuación presento la escribí para deshacerme de negatividades, sin tener nunca la intención de hacérsela llegar al 'destinatario'... No me interesa que la vea... pero si me interesa sacar esta porquería de mi ser...
"Probablemente esta carta jamás la llegues a ver, o siquiera vaya a importarte... sin embargo la escribo para sacar de mi esto que pienso y siento, ya que de no hacerlo simplemente se me 'pudrirá' dentro.
Es muy respetable tu deseo de 'seguir tu camino', de 'ir por tu lado', de ya 'no sentir lo mismo' por mí ... como te dije, no una, sino muchas veces: a fuerzas NO te quiero NI me sirves... ni tú ni nadie. Así que también te deseo suerte en lo que sea que hagas de tu vida. Sólo quiero decir una cosa sobre este tema: yo NUNCA te impuse nada, ni para vivir, ni para hacer, ni mucho menos. Puedo decir con total confianza que siempre te dí libertad y apertura de decir y hacer lo que querías, no me impuse nunca... ni a mí, ni a mis ideas, sentimientos u opiniones por encima de los tuyos.
Sobre que me sigues 'queriendo mucho'... disculpa, pero lo dudo. En este punto de la historia empiezo a pensar que jamás me quisiste, ya ni se diga me amaste, en lo absoluto. Haciendo recuento de las cosas, cuando hubieron diferencias fui yo la que te buscó, la que quiso hablar para resolver las diferencias... aun cuando la molesta debí haber sido yo... me refiero a los casos de tu mentira sobre tu aún existente relación con tu ex, cuando expresa y directamente te pregunté si aún existía tal. Mi pregunta no iba con otra intención sino saber de ti, de tu vida, de la persona a quien le estaba regalando mi cariño; el caso de la foto del corazón en FB... ¿tanta pena te daba yo que no querías que tu familia supiera que existía? Creo haber sido bastante comprensiva y paciente con ese tema... cosa que no creo mucha gente aguante de una pareja. En fin, igual, y como siempre te dije, yo no sé tu dinámica familiar (ya que no quisiste hacerme parte de ella), así que no puedo opinar... lo único que podía hacer, e hice, fue ser paciente y respetarte. Por último... el viaje a Miami... varias personas han leído ese 'nefasto' mail que te envié expresándote mi sentir, mis miedos... la mayoría coincide en que fui lo más cortés y 'light'... me dijeron que como era posible que pudiera conservar esa calma... que por mucho menos ellos hubieran armado un berrinche épico... en fin... de todas formas, con o sin mail, te fuiste a tu viaje... si lo disfrutaste o no eso quedaba en ti. Y al final, la ofendida resultó ser trasgresora, la merecedora de un trato humillante y mezquino, como el que me diste: el silencio. Silencio a pesar de mis palabras, de mis mensajes... silencio.
No sé si recuerdes que te conté uno de los momentos más difíciles y dolorosos de mi vida: mi PROMETIDO un día decidió colgarme el teléfono con un 'te amo, hasta mañana' y jamás volví a saber de él... me 'regaló' ese trato del silencio sepulcral... no me dio la cara nunca para terminar conmigo como hombre exponiendo sus razones... ¿lo recuerdas? ¿Recuerdas que te dije que fue uno de los golpes más duros que viví? Bueno... gracias por recrearlo para mí por segunda vez: la persona en quien deposité mi amor, mi confianza, mi corazón y mi alma, la que prometió nunca herirme fue la que me apuñaló con su silencio. Gracias por recordarme lo que es ser humillada así y buscar fuerzas y agallas hasta debajo de las piedras para poder continuar cada día.
Tiempo... ¿qué es para ti el tiempo? Para mi... es agua entre las manos... se va... jamás regresa. Mi tiempo deseo compartirlo con gente buena, con mis seres queridos, dejarles una huella, un tatuaje permanente... así como ellos me lo han dejado a mi. Tú me pediste tiempo... ¿sabes que ese tiempo te lo dí? Te regalé MI tiempo... a manos llenas, ¿lo notaste alguna vez?
En fin, tiempo pediste para pensar y resolver no sé que cosas (cosa que tampoco supe de que se trataba... no era digna de saberlo, supongo)... te lo dí. Dijiste amarme a pesar de todo, dijiste no querer decir adiós...
... grandes mentiras... desde ese momento sabías que para ti había terminado, supongo ya no me amabas, si es que alguna vez lo hiciste. En el fondo de mi ser creo que supe desde esa noche que había terminado... mi mente creo que lo sabía... mi corazón y mis ilusiones se negaban a creer eso, mi esperanza me decía 'no hay manera en que lo vivido no haya hecho una diferencia, no haya marcado su vida...'. Te dí lo mejor de mí... te respeté siempre... te amé...
Pasaron los días... semanas... no sabía si animarme a buscarte, quise respetar ese tiempo... lo hice lo más que mis fuerzas me lo permitieron, lo hice a pesar que para mi fue muy doloroso e intenso, el momento en que finalmente ví caer mi espíritu y dar paso a la soledad del alma... esa que sientes que te succiona el mismo centro del ser, las fuerzas, las energías, la esencia misma...
Mientras te daba ese tiempo, yo me deprimí, mucho, como nunca lo había experimentado antes: comer y dormir eran actividades imposibles de llevar a cabo, apenas si podía trabajar... concentrarme... no había en mi onza de fuerza... la fuerza se me escapaba por los ojos con las lágrimas, por los poros con el sudor frío... estar con la gente se volvió intolerable, me aislé... me desmoroné. No era ni la décima parte de lo que en verdad soy... era un holograma de mi.
Me atreví a contactarte... apenas si me respondías... al final, y por prescripción, me animé a escribirte ese correo en donde te pedía vernos... no hay respuesta... pasan los días...
Llegó el momento en que analicé las cosas y dije 'yo hice todo lo que ha estado en mis manos hacer: amar, dar, hablar, buscar... ya no me queda nada por hacer...'. Empecé a aceptar la realidad.
Y en eso, justo cuando comenzaba a reagruparme, llega tu cobarde correo en donde enmascaras las verdades, en donde me reclamas algo de lo que no tienes ningún derecho a reclamar, en donde me acusas de padecer enfermedades y trastornos psiquiátricos... sociópata me llamaste... bueno, yo no seré psicóloga... pero me considero una mujer culta y sé lo que es una sociopatía... nunca tuve para contigo ninguna actitud que te llevara a calificarme de eso con justificada razón...
Sociópata... 'big words' como dirían los gringos. Con tus términos especializados NO me amedrentas; tu terminología clínica no tiene un ápice de verdad; yo con vulgaridades puedo decir la verdad: ERES UN PINCHE CABRÓN, UN HIJO DE PUTA MALAGRADECIDO que sólo jugó conmigo, que lo primero que le pedí fue que no me mintiera y fue lo primero que hizo.
Y pensar que a pesar de lo del tiempo, el trato del silencio, el ocultarme de tu familia... a pesar de todo eso, defendía ante todos que eras una persona buena... ingenua, y mil veces estúpida yo.
No fuiste ni para darme la cara, decirme en persona y viéndome a los ojos todo esto... mi mail era una solicitud de vernos y hablar... tu mail fue un escudo cobarde, vil, mezquino y humillante.
Y encima de todo... ya tienes una mujer nueva... ¿no que no podías ahorita con una relación? ¿No que era humanamente imposible que lidiaras con tus problemas teniendo una relación? Ya veo que difícil es... y lo mucho que me 'amaste'... dos meses para 'olvidar' a quien iba a compartir y forjar una nueva vida en un nuevo país, lejos de todos, contigo...
¿Sabes una cosa? Yo aún lloro de noche, aún se me quiebra la voz, aún no duermo por las noches... aún me duele pasar frente a lugares en donde estuve contigo... pensar en temas de los que hablábamos y compartíamos el gusto... aún debo medicarme para no sentir que el mundo se me viene encima...
Como buen psicólogo especialista en parejas deberías decirme como le haces para lograr que te valga VERGA, como le haces para tratar de forma tan humillante y sin respeto a quien dijiste amar... ¿así aconsejas a tus pacientes que hagan cuando tienen problemas?
En fin... las palabras se me acaban... quedan dolores, sinsabores, corajes y enojos, decepciones en mí,creo que la única palabra que me queda por decir es, como bien dijiste... ADIÓS"
Por una parte, me da gusto que hayas escrito lo que sientes. La catarsis que se tiene al expresar en palabras, sin sonidos lo que sentimos, es uno de los pasos para abstraernos e ir sanando el alma. Por otra parte, me entristece saber que sufriste por lo que te pasó. Sin embargo, todo lo que nos sucede nos va preparando para vivir en un mundo dinámico, salvaje y cruel; pero al mismo tiempo interesante, áspero y que otorga grandes recompensas.
ResponderEliminarPor qué grandes recompensas? Porque ese mundo que nos muestran los medios masivos humanos, sobretodo el cinematográfico y el televisivo, es absoluta basura e irrealidad. Las princesas, las chick flicks, monogamia y hasta los poderosos orgasmos y los hombres y mujeres expertos en relaciones sexuales o no, simplemente no existen. Son chimeras, o más bien, chaquetas mentales que son eyaculadas de los deseos de su autor por vivir en un mundo utópico y satisfactorio al final.
Finalmente, de todo el sufrir, decepciones, desengaños y demás "des" surgen las situaciones, personas o circunstancias que durante el tiempo que se viven, enriquecen, nutren y te comparten conocimiento, amistad, experiencia, amor o algo que deja huella y te devuelve la confianza en el mundo. Algo que te hace un poco más sabio, más paciente y sobretodo, más consciente de que no es sano esperar algo de algo.
Nunca se debe esperar algo. Las expectativas surgen de la ignorancia. Y no de la ignorancia global, sino de la ignorancia que se tiene sobre cualquier cosa que es nueva para nosotros. El conocimiento nos da certidumbre de saber a qué nos enfrentamos. Y aun sabiendo de posible peligro o desencanto, por lo menos es nuestra decisión.
En fin, espero que todo este sufrimiento sirva para que dos meses no sean suficientes para "enamorarse" de alguien. Que se necesiten más experiencias, compartir en buenos y malos momentos, que la confianza sea ganada y no otorgada sin cuidado y sobre todo, que no se espere nada de nada. Que la vida vaya surgiendo y se viva el presente intensamente sin preocuparse del pasado y sin perder de vista el futuro.
Un abrazo apretado y cálido.
Por cierto, cada cosa que nos llega y que precisamente, no esperamos, es un regalo :) es una sorpresa siempre, porque no esperamos nada.
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