El motivo por el cual inicié este blog fue por dolor; dolor en el alma, y la necesidad de purgar eso de mi sistema.
Pensé que ya había superado mis dolencias, pero no. Mis miedos siguen arraigados en mí y me persiguen de noche, de día, en mi mente y en el alma. Tengo tanto miedo que hay días en que, como hoy, siento que esa ya bien conocida sensación de desolación y vacío en el pecho me va a matar.
Sé que si me volviera a pasar no lo soportaría... Sería la última vez que mi cuerpo resistiría algo así. Perdería por siempre la fe, la ilusión, la poca esperanza que aún me queda en el cuerpo.
Tengo no miedo, TERROR de volver a pasar por ese dolor. De volver a ponerme ahí toda vulnerable y que me vuelvan a soltar, dejarme caer y que no vuelva a haber nadie que me ayude a recoger los poquitos pedazos que queden de mí.
Sufro sola, sufro en silencio; mis lágrimas caen sin que nadie las vea, el alma se me escapa y debo correr sola tras de ella. No hay de que asirse, no hay nada... Nada más que yo misma. No tengo fuerza ya... Ya no puedo ser fuerte, me duele.
¿Qué haces cuándo el miedo se apodera de todo?
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