miércoles, 28 de septiembre de 2016

Yo deseo...

Deseo que me lleves contigo siempre, que recuerdes mi olor y el sabor de mi boca. Deseo quedar grabada en tu piel, en tu mente y en tu alma. Deseo que me recuerdes desnuda sobre tí, recorriendo tu cuerpo con mi piel, con mis besos, con mi humedad.

Deseo que siempre que me evoques sonrías, que te recorra ese escalofrío de placer y que la sangre vaya a tu cabeza. Deseo que siempre me tengas presente, a la mano, cerca de ti.

Sé que nunca nos amaremos como hombre y mujer; quiero que siempre nos queramos como cómplices y confidentes, como los mejores amigos; quiero que nos queramos como jamás llegaremos a amar a ningún hombre o a ninguna mujer.

Deseo que al paso del tiempo siempre continuemos nuestros caminos en paralelo, juntos y sinceros.

Deseo que siempre recuerdes mi boca besándote los labios, la piel, tu sexo. Deseo que siempre recuerdes mis manos recorriéndote, reconociéndote y llenándote de placer.

Hoy te veo con otros ojos, mi mirada al verte cambió. Hoy te veo, como siempre, a los ojos, pero mi mirar va más allá, más profundo. Hoy te veo y te deseo; pero sé que no eres, fuiste, ni serás para mí. Siempre serás mío en recuerdo, y yo tuya igual.

Quiero poder siempre recorrerte con las manos, tocarte suavemente, sentir tus brazos abrazarme fuerte. Deseo siempre desearte, y deseo que me desees igual. Y que el deseo nos lleve a encontrarnos una y otra vez.

Deseo, mi querido cómplice, que siempre me lleves contigo y jamás me dejes ir. Yo siempre te llevaré conmigo, justo en la piel.


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